

El pasado 11 de junio, Miguel Muñoz y Patek Philippe reunieron a un grupo de clientes en uno de los espacios más extraordinarios de Granada: el Monasterio de la Cartuja. Una noche concebida para descubrir las últimas novedades de la manufactura ginebrina en un entorno cargado de historia, arte y belleza.
Las últimas novedades de Patek Philippe, en Granada
Durante el encuentro, los invitados tuvieron la oportunidad de conocer de cerca algunas de las novedades más recientes de Patek Philippe, descubrir sus detalles y profundizar en el trabajo técnico y artesanal que hay detrás de cada creación.
La velada contó con la presencia de Mario Giménez, director de Patek Philippe para España y Portugal, quien acompañó a nuestros clientes durante el evento y compartió con ellos las novedades y actualidad de la manufactura.
La parte más técnica estuvo protagonizada por Ramón Villar, maestro relojero de Patek Philippe, y Roger Oliva, relojero de Miguel Muñoz. Ambos pudieron conversar directamente con los asistentes, resolver sus preguntas y explicar algunas de las particularidades mecánicas de las piezas presentadas.

















Una noche en un escenario único
El Monasterio de la Cartuja ofreció un marco excepcional para este encuentro. Su arquitectura y la riqueza artística de sus espacios acompañaron una velada en la que la relojería, el patrimonio y la conversación se sucedieron de una forma cercana y distendida.
Para Miguel Muñoz, este tipo de encuentros son también una oportunidad para compartir con nuestros clientes la pasión por la relojería y disfrutar de Patek Philippe más allá de la propia pieza.
Marina Heredia, un final inesperado
La noche reservaba todavía un momento muy especial. Entre los invitados se encontraba Marina Heredia, amiga de esta casa y una de las grandes voces del flamenco actual.
De manera espontánea, la artista granadina quiso regalar a los presentes una pincelada de su arte. Un instante íntimo y emocionante que sorprendió a los invitados y puso el broche de oro a la velada.
Granada, Patek Philippe y el flamenco se encontraron así durante unos minutos en un escenario difícil de repetir. Una forma mágica de terminar una noche que quedará en el recuerdo de todos los que tuvimos la oportunidad de compartirla.


























