

Miguel Muñoz reunió a un selecto grupo de invitados en el Palacio de los Marqueses de Casablanca para descubrir la historia, evolución y complejidad de una de las complicaciones más admiradas de la Alta Relojería: el cronógrafo.
El pasado 8 de octubre, Miguel Muñoz celebró una velada muy especial dedicada al universo de Patek Philippe y, en particular, a una de las complicaciones que mayor fascinación despierta entre los apasionados de la relojería: el cronógrafo.
El encuentro tuvo lugar en el Palacio de los Marqueses de Casablanca, en Granada, un entorno cargado de historia que se convirtió en el escenario perfecto para compartir conocimientos, descubrir algunas de las creaciones de la manufactura ginebrina y disfrutar de una experiencia en la que la cultura, la gastronomía y la música acompañaron a la Alta Relojería.
Un cóctel con historia para dar la bienvenida
La velada comenzó con la recepción de los invitados y un cóctel especialmente concebido para la ocasión por Alfonso Maya, de Alexander, una de las coctelerías más reconocidas y prestigiosas de España, ubicada en Granada.
Para esta ocasión, Alfonso Maya creó una propuesta inspirada en el célebre Clover Club, evocando la época dorada de la coctelería clásica y los tiempos de Harry Craddock, legendario barman del Hotel Savoy de Londres.
Como guiño al universo de Patek Philippe, el cóctel se presentó adornado con la Cruz de Calatrava, emblema de la manufactura ginebrina, estableciendo un vínculo entre dos universos que comparten la pasión por la tradición, la precisión y el cuidado de los detalles.
Una bienvenida que anticipaba el espíritu de una noche en la que la Alta Relojería, la gastronomía y la cultura se darían la mano.




El cronógrafo: historia, evolución y precisión
Tras la bienvenida, Carlos Muñoz, director de Miguel Muñoz, y Roger Oliva, relojero de la casa, ofrecieron una charla dedicada a descubrir los secretos de una de las complicaciones más apreciadas por los amantes de los relojes mecánicos.
La presentación comenzó con una introducción al funcionamiento del cronógrafo, un mecanismo que permite medir intervalos de tiempo de manera independiente a la indicación horaria convencional.
A lo largo de la charla, los asistentes pudieron conocer su evolución histórica, desde los primeros mecanismos destinados a medir tiempos cortos hasta los sofisticados calibres que encontramos en la Alta Relojería actual.
La segunda parte estuvo dedicada específicamente a los cronógrafos de Patek Philippe, una manufactura que ha desarrollado algunos de los mecanismos cronográficos más complejos y admirados de la historia relojera.
Carlos Muñoz y Roger Oliva profundizaron en las particularidades técnicas de estas creaciones, compartiendo conocimientos y curiosidades que permitieron comprender mejor el extraordinario trabajo que se esconde detrás de cada movimiento.
La presentación dio paso a un interesante intercambio de preguntas e impresiones, durante el cual los invitados pudieron resolver sus dudas y acercarse todavía más al fascinante mundo de las complicaciones relojeras.





Los cronógrafos de Patek Philippe, de cerca
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó cuando los asistentes tuvieron la oportunidad de contemplar de cerca una selección de cronógrafos pertenecientes a la colección actual de Patek Philippe.
Una ocasión para apreciar sus proporciones, acabados y detalles, y descubrir cómo la manufactura combina la tradición mecánica con la evolución técnica de sus movimientos.
Este contacto directo con las piezas permitió trasladar a la práctica buena parte de los conocimientos compartidos durante la charla, enriqueciendo la experiencia de los invitados.








Gastronomía y música en un entorno único
La experiencia continuó con un cóctel gastronómico servido por Lumbre – Las Brasas de Moma (@lumbrebymoma), cuya propuesta culinaria acompañó una velada marcada por las conversaciones y el encuentro entre amantes de la relojería.
La música también tuvo un papel protagonista gracias a la actuación de Julio Francisco Muñoz (@juliocuba), violinista cubano afincado en Granada, que aportó una atmósfera especial a la noche con su interpretación musical.
El histórico Palacio de los Marqueses de Casablanca, la gastronomía y las notas del violín crearon el ambiente perfecto para disfrutar de Patek Philippe más allá de los propios relojes.





Mucho más que relojería
Con este encuentro, Miguel Muñoz volvió a demostrar su compromiso con la divulgación de la cultura relojera y con la creación de experiencias que permiten descubrir Patek Philippe desde una perspectiva cercana y personal.
Una noche para aprender, compartir impresiones, reencontrarse con amigos y seguir cultivando una pasión común por la Alta Relojería.
Porque el verdadero valor de estas experiencias no reside únicamente en los relojes, sino también en los momentos y las personas con quienes los compartimos.













